viernes, 11 de mayo de 2007

¿Así que deseas que vuelva contigo? (Parte 3/3)

-Solo por curiosidad. Simplemente por curiosidad. ¿Como, en nombre de Cristo, podrías perderme? ¿Acaso nos vemos alguna vez? ¿Acaso estoy cerca de ti? ¿Me hallo acaso en alguna parte donde tú estés? ¿Te escribo? ¿Nos enviamos recados?, ¿Sube alguna nave por el Tamesis cargada de obsequios para ti? ¿Alguien te recuerda?
-Yo a ti si.
-No eres parte de mí, no tenemos ningún contacto, ¿Como diablos podrías perderme?
-¿Es que no notas las cadenas?
-Me conoces lo bastante para saber que nada puede detenerme.
-No quiero detenerte. Solo pretendo que te demores. Todos tus enemigos disponen de muy buenos amigos en Roma. Te llevara mucho tiempo.
-¿Y eso que importa? Aun no estoy pudriéndome. Todavía puedo luchar. Tengo años por delante.
-¿Cuantos años? Supón que consigo demorarlo un año, sabes que es posible. Supón que muere el primer hijo que tengáis, como el nuestro, es posible. O supón que, como a nosotros, os nace primero una niña, eso también es posible. ¿Cuantos años crees que tendrás entonces? Dime, ¿Que clase de raquítica, blanda, patosa, apagada, encogida, lechosa y desfallecida línea de herederos apadrinaras?
-Eres muy amable al interesarte...
-Y cuando fallezcas, lo que será de lamentar pero necesario. ¿Que le pasara a la frágil Alais y a su delicado y pequeño príncipe? No creerás que Richard esperará tranquilamente a que tu engendro crezca...
-Tú no permitirás que Richard haga una cosa así.
-¿Por que piensas que no lo permitiré? Yo misma lo empujare a ello.
-No eres tan cruel.
-No sufras, esperaremos a que te mueras para hacerlo.
-Leonor, ¿que es lo que quieres?
-Quiero lo mismo que tu. Un hijo por Rey. Eso es lo que quiero. ¿No creerás que había pensado desaparecer? Un hijo que es mi única esperanza y tu lo quieres apartar y te atreves a llamarme a mi cruel. Durante estos diez años has disfrutado de todo aquello que yo he perdido. Has querido a otra mujer y a pesar de todo me llamas cruel. Henry, te podría arrancar la piel a tiras y hasta Dios llamaría a eso justicia.
-Ten por seguro que moriré pronto. Algún día no podré defenderme y en Westminster gritaran ¡Larga vida para el nuevo Rey! Te lo ruego, deja que sea un hijo mío.
-Te advierto que no conseguirás hacerme llorar.
-No tengo hijos.
-Y yo digo que tienes demasiados hijos. No necesitas más.
-Bien, deséame suerte. Me marcho.
-¿A Roma?
-Allí es donde esta el Papa.
-¡No te atreverás a marcharte!
-Espera unas horas y veras alejarse el trasero de mi caballo... Pronto estaré libre de ti ya puedes contar los días de tu reinado.
-Si vas a Roma nos levantaremos contra ti.
-¿Quienes?
-Richard, Geoffrey, John y Leonor de Aquitania.
-El día en que esos valientes se unan los cerdos nacerán con alas.
-Ese día tal vez esta muy cerca, puede ser mañana. Piénsalo, les has dado una causa común. Nuevos hijos. Si te marchas del país lo perderás.
-También a todos vosotros.
-Incluso Philip se unirá a nosotros.
-Si, ese si.
-¿Que hay entonces de tu viaje a Roma? ¿Eh, Henry? Te tengo atrapado. Atrapado.
-¿Me llevo mil hombres armados o quizás resulte ostentoso?
-Sigue fingiendo.
-Ah, infeliz. Has calculado mal. Has vuelto a precipitarte.
-¿De veras? ¿Por que?
-Debiste mentir. Dejarme marchar confiado. Hubiera dejado sueltos a tus tres niños y entonces se habrían podido revelar contra mi...
-¿No se te habrá ocurrido encerrar a tus hijos?
-¿Y por que no?, Demonio.
-No te atreverás...
-¿Por que no? Que se queden aquí durante un tiempo.
-Te lo prohibo.
-Ella lo prohibe.
-¿Sabes si tu padre tuvo que ver conmigo?
-Sin duda vas a decirme que si.
-¿Te disgustaría saberlo?
-Llevare mil hombres conmigo. A pesar de tus artimañas no podrás evitar que me vaya.
-No me abandones Henry. Seria mi fin. Haré cualquier cosa para que no te vayas.
-Ahora parece que hablas en serio.
-Haré lo que me pidas...
-No tengo nada que pedirte desde hace años, Leonor.
-Inténtalo. Ponme a prueba.
-No existe nada.
-A propósito de mis relaciones con tu padre...
-Si, quiero pedirte algo. ¡Muérete!
-Tú morirás antes que yo. Voy a estar presente cuando ocurra para ver tu cara de miedo ante la muerte.
-Oh, pobre Leonor... ¡Si solo hubieras mentido!
-¡Claro que mentí! Cuando dije que no era verdad lo de tu padre.
-Insiste en ello, eres incansable.
-Aun estando contigo pensaba en el. Siempre pensaba en el.
-El día que consigas lastimarme gritare.
-Henry, he llegado a engañarte mas veces a ti que a Luís.
-¿Crees que me importa?
-Si me abandonas te matare.
-Inténtalo.
-Quise con locura a tu padre. No puedes imaginar como le quise.
-Eso no ocurrió.
-Aun recuerdo su cuerpo, ¿quieres que te lo describa?
-Leonor, ¡ojala te pudras!
-Sus brazos eran rudos, con cicatrices aquí...
-¡Calla!
-Aun siento sus brazos, los siento. Sus fuertes brazos...
-¡Ahhhhhhhg!
-Aun los recuerdo. Siento sus rudos brazos
-¡Ahhhhhhhg!
-Ahora te he herido en lo más profundo. Es verdad Henry. Tu estabas en el aposento de al lado mientras yo estaba con el...

¿Y que familia no tiene miserias que ocultar? Tengo frío. No siento nada. Nada en absoluto. ¿No podemos volver a empezar? ¿Verdad Henry?

¿Así que deseas que vuelva contigo? (Parte 2/3)

-¿Que es lo que me ocurrirá ahora?
-Es insaciable tu curiosidad aun estando abatida.
-Si quieres saber mis planes puedes preguntarme.
-Conquista la China, saquea Roma o haz lo que te plazca. No lograras despertar mi interés. Pero deja que ceda mis tierras a John con una firma e iré a acostarme.
-No, eres demasiado generosa. Me es imposible aceptar.
-Vamos Henry. Lo firmare con sangre o con lo que tú prefieras pero acabemos con todo esto.
-No es necesario. Te aseguro que tu firma no me hace falta para nada.
-¿Lo aseguras de veras?
-¡Santo Dios! ¡Que gran placer poder seguir atormentándote!
-¿No deseas que entregue a John todas mis provincias?
-Pierdes el tiempo.
-No te soporto cuando te muestras estúpido.
-Lo se perfectamente.
-No quieres a Richard, ni tampoco a John.
-Al fin lo has comprendido.
-Esta bien. Destrózame. A ver, dímelo. ¿Que es lo que quieres?
-Otra esposa.
-De modo...De modo que quieres la anulación. Bien, pero ¿querrá el Papa concederla? ¿Tú crees?
-El Papa me debe su pontificado. No creo que vaya a negarme eso.
-Tu nueva esposa será Alais... ¿Por que?
-Será una esposa joven, un esposa que me dará hijos.
-Delicioso. Eso es algo, que nunca se me hubiera ocurrido pensar que te hiciera ninguna falta.
-Deseo un hijo.
-Podrías poblar las provincias tan solo con las campesinas que te han dado hijos. Son innumerables, ¿eres capaz de contar los bastardos?
-¡Todos mis hijos son bastardos!
-¿Estas realmente decidido?
-Con todo el dolor de mi corazón...
-Tus hijos son parte de ti mismo.
-Lo mismo que las verrugas y me las hago quitar.
-Son frutos nuestros, son nuestros hijos.
-Lo se, lo se. Pero contémplalos. Geoffrey, ¡vaya obra maestra! No es de carne y hueso. Es un ingenio, una rueda mecánica. Y John, ¿su última traición ha sido idea tuya? Lo he sorprendido mintiendo y he dicho que era un niño. Le he pillado con engaños y he dicho que es joven. Le he visto robar y pegar a sus sirvientes y no es ningún niño, ese es el hombre que nosotros hemos creado...
-No debes relacionar a John conmigo. Es lo que tu has hecho de el.
-Y Richard el tuyo, ¿como pudiste enviarle a tratar con Philip?
-Estaba cansada, quería meditar y eran amigos...
-Leonor, el era el mejor. Y desde pequeño tu le mimaste sin concederme a mi una oportunidad.
-Tú no la buscaste jamás.
-¿Como puedes saberlo? Tú te lo llevaste. Podías soportar estar separada de mi pero no de tu hijo.
-No podía hacer otra cosa. Me ví obligada a ello.
-Me echaste de tu cama por Richard.
-Después que tu me echaras a mi por Rosamunda.
-No fue así de sencillo. No quiero que creas que fue así de sencillo.
-Yo te adoraba.
-Nunca.
-Aun te adoro.
-De todas tus mentiras esa es la más terrible.
-Lo se, por eso la estuve guardando hasta ahora. ¡Oh! Henry, hemos corrompido cuanto hemos tocado.
-No se puede negar que eso si lo hemos conseguido. ¿Te acuerdas cuando nos conocimos?
-Hasta de la hora y del color de tus zapatos.
-El sol me impedía contemplarte bien.
-Estaba lloviendo, pero eso no importa.
-Hablamos muy poco, creo recordar.
-Casi nada.
-Jamás había visto tanta belleza. Me acerque y la acaricie. ¿No se donde hallé el valor para hacerlo?
-En mis ojos.
-Te quería.
-Desechada la anulación...
-¿Que?
-Que no habrá anulación...
-¿De veras lo crees?
-Temo que tendrás que pasar sin ella.
-Bueno, solo era un capricho.
-Eso me tranquiliza, no quiero perderte.

jueves, 10 de mayo de 2007

¿Así que deseas que vuelva contigo? (Parte 1/3)

-¿Así que, deseas que vuelva contigo?
-Eso es lo que ella cree. Imagina que la necesidad de amar, no se detiene nunca.
-No le falta razón. Me maravilla después de tantos años verte aun como complaciente puente levadizo inclinarte ante todos.
-A mi edad, poco puedo ya complacer.
-¡A tu interminable salud! Bien esposa, ¿que te remuerde la conciencia?
-Acabo de ver a Richard.
-Magnifico muchacho...
-Dice que habéis discutido.
-Lo hacemos siempre.
-Tiene la impresión de que piensas desheredarle.
-Supongo que me arrepentiré, ¿no crees?
-Me tiene sin cuidado. Es mas, ¿me pregunto si me queda algún interés por algo o quizás soy insaciable por costumbre?
-Serias capaz de estar mintiendo horas enteras. ¿De manera que tú codicia esta enmohecida? Fantástico...
-Henry, me siento cansada.
-Pues duerme y sueña conmigo hasta atormentarte. Te auguro una buena pesadilla.
-¡Henry acaba ya!
-Todavía no he empezado Leonor.
-¿Que es lo que deseas?, ¿mi firma aceptando? Está bien, firmaré. ¿Quieres la Aquitania para John? Pues es de John, tuya, de quien quieras.
-¿Y puedo saber a cambio de que?
-De nada, de un poco de tranquilidad, del fin de todo esto. Por amor de Dios, llévame otra vez a Inglaterra, enciérrame y tira la llave. Pero déjame estar sola. Si es preciso te lo juro. Te doy mi palabra... Basta. ¡Basta!
-¿Quieres una almohada?, ¿Un cojín, para descansar los pies? Tus juramentos profanan lo sagrado, tus palabras son maldiciones, tú firma una mentira escrita. ¡Estoy definiéndote querida esposa, préstame atención!
-No comprendo. ¿Como hundidos en el lodo, hemos podido llegar a estas navidades?
-Peldaño a peldaño.

miércoles, 9 de mayo de 2007

Plaza a la Reina propietaria de Castilla...

-Plaza a la Reina propietaria de Castilla, de León y de Granada, de Sevilla y de Galicia, de Gibraltar, Murcia y Jaén. De las Islas Canarias y de las nuevas tierras Atlánticas. Princesa heredera de la corona de Aragón y Archiduquesa de Austria.
-¿Que es lo que os sorprende.? ¿No contabais con mi presencia? Se que estáis tratando de graves negocios. Se trata de recluirme en una fortaleza por el resto de mi vida. Se trata, de hacer propiedad de Don Felipe de Austria, la corona que a mi tan solo pertenece. Se trata de Castilla. Se trata de mi. Y sabiendo que ya ibais cobrando ojeriza a mi pobre vestido negro, para contentaros, y siquiera una vez pareceros Reina, me he echado encima, como veis, mis galas mas deslumbradoras. Señor De Veyre, caiga sobre vos la responsabilidad de haber inspirado a ese pelele, el sueño insensato de llegar a ser el amo de Castilla.
-Os disculpa vuestra locura, Señora.
-No os escondáis, Don Juan Manuel, un descendiente de Rey San Fernando convertido en el encubridor de los excesos de un Archiduque de Austria. También vos habéis venido, Señor Marqués de Villena, Duque de Escalona. Tal vez estos caballeros ignoren, que vuestro antepasado Don Diego Lopez Pacheco, fue uno de los asesinos de Doña Inés de Castro. Que vuestro noble padre dio veneno al Príncipe Don Alfonso. Que vos hicisteis matar a a vuestra primera mujer.
-Si el cielo os concediera el entendimiento suficiente... Quizá llegarais a comprender que no podéis ofrecer si no opresión a Castilla.
-¡Gloriosa raza la vuestra! Se muy bien que esos señores que son mis médicos, quieren encerrarme por loca. Solo que yo no quiero dejarme encerrar. Matad a la gente señores mios, tal es vuestro derecho, para enterrarla viva aun no tenéis licencia.
-Callad de una vez. Esta asamblea ha decretado ya vuestra reclusión.
-Y a vos, Don Felipe, ¿que os podré decir para consuelo de vuestra pena? Estáis pálido. La ambición os devora, pues necesitáis mucha fuerza para cumplir con los propósitos de vuestra codicia.
-Basta Doña Juana. Salid de aquí, no me obliguéis a emplear la violencia.
¡Si, por Cristo! Sonó la hora de que yo empiece a reinar. Amar como todas las mujeres, es amar a un hombre. A semejanza de Dios debe amar una Reina, ¡amando a un pueblo entero! ¡Abrid las puertas!

¿Donde tienes la cabeza?

-¿Donde tienes la cabeza?
-Estaba pensando...
-¿En que?
-En el modo en que, hablas de Lisa. Te emocionas tanto. Eso esta bien.
-Bueno estoy seguro de que tus padres también hablan de ti así.
-No lo creo...
-Pues yo si.
-¿Por que?
-Porque eres una jovencita muy responsasble.
-¿Responsable de que?
-Pues de lo que tu consideres que debes hacer.
-¿Como que?
-Pues, a Lisa le encanta que vengas a cuidarla, por ejemplo. dice que las escuchas de verdad.
-¡Que bien!, ella también me escucha de verdad.
-Cree que no eres muy feliz... Oye Cristina, te lo digo en serio, si hay algo de lo que quieras hablar, de lo que pueda pasar en casa o de lo que sea. Ya sabes que estoy aquí. De acuerdo...
-De acuerdo, de acuerdo. De acuerdo. No, no hace falta. Gracias. Me gustan mucho estos trayectos a casa Señor Brown.
-Bien, a mi también.
-Adiós, Señor Brown.
-Adiós.

¿Estas cosas? Ah, de acuerdo.

-¿Estas cosas? Ah, de acuerdo. Entiendo, crees que esto no tiene nada que ver contigo. Tu, vas a tu armario y seleccionas, no se, ese jersey azul deforme porque intentas decirle al mundo que te tomas demasiado en serio como para preocuparte por lo que te pondrás, pero lo que no sabes, es que ese jersey no es solo azul, no es turquesa, ni es marino, en realidad es cerúleo. Tampoco eres consciente del hecho de que en 2002 Oscar de la Renta presento una coleccion de vestidos cerúleos y luego, creo que fue Yves Saint Laurent el que presento chaquetas militares cerúleas... Necesitamos una chaqueta... Y luego, el azul cerúleo apareció en las colecciones de ocho diseñadores distintos y después se filtro a los grandes almacenes y luego fue hasta alguna deprimente tienda de ropa a precios asequibles, donde tu, sin duda, lo rescataste de alguna cesta de ofertas. No obstante, ese azul representa millones de dolares y muchos puestos de trabajo y resulta cómico que creas que elegiste algo que te exime de la industria de la moda cuando, de hecho, llevas un jersey que fue seleccionado para ti por personas como nosotros, entre un montón de cosas...

martes, 8 de mayo de 2007

Te he visto aquí... Aquí sentado... Y solo...

-Te he visto aquí... Aquí sentado... Y solo... Y he pensado: Gracias a Dios, una persona normal que tampoco sabe como relacionarse.
-Si. Nunca...Nunca se que decir.

¡Está en sagrado!

¡Está en sagrado! ¡Está en sagrado! ¡Está en sagrado!

Pare, pare aquí.

-Pare, pare aquí. Aquí solía jugar yo de niña. ¿Sapic? ¡Sapic! ¡Ven aquí! ¡Ven aquí, chiquitín! Ven aquí. Hola Sapic. Hola. Hola chiquitín.
-Este perro se va con cualquiera... ¿Tiene usted perro?
-No pero me gustan mucho.
-¿Que edad tiene usted?
-26 años.
-¿Y cuanto mide?
-Pues no mucho, 1.68.
-Sapic, venga.
-Ale, vuelve con Papa.
-Venga.
-Adiós Papa.

Procura ser el tio normal y gracioso de siempre.

-Procura ser el tío normal y gracioso de siempre. ¿Vale? El que eras antes de caer en picado. ¿Te acuerdas de el? A la gente le encanta ese tío y no lo olvides tu novela saldrá en otoño.
-Ahh ¿En serio? ¡Que emocionante! ¿Y como se llama?
-Ven aquí Miles. Ven. No me sabotees. Si quieres ser un puto insulso, allá tu. Pero a mi no se te ocurra sabotearme.
-¡Oh! A la orden mi capitán, entendido.
-Si quieren tomar Merlot, tomaremos Merlot.
-No, si alguien pide Merlot me voy. No pienso tomar ningún maldito Merlot de mierda.
-Vale, vale. Relájate Miles, entendido. Nada de Merlot.
-¿Has traído tu Xanax? Bien, ven. No bebas demasiado, ¿me oyes? No quiero que te quedes frito, ni que te pongas siniestro. Nada de ponerte siniestro.
-Valeeeeee.

Son cosas muy muy fuertes. Si. ¿Que le pasa exactamente para necesitar todo esto?

-Son cosas muy muy fuertes. Si. ¿Que le pasa exactamente para necesitar todo esto?
-Hijo de puta.
-¿Que?
-Hijo de puta. Puto, puto gilipollas. ¿Quien coño se... Quien coño se cree que es? Entro aquí, usted no me conoce, no sabe quien soy ni como es mi vida ¿ Y tiene los huevos y la desvergüenza de hacerme preguntas sobre mi vida?
-¿Por que no se calma señora?
-¡No me llame señora! Vengo aquí, les doy la receta, las comprueban, hacen sus llamadas, sospechan, me hacen preguntas... Estoy enferma, la enfermedad me rodea ¿Y ustedes me preguntan por mi vida? ¿Que es lo que pasa? ¿Han visto la muerte en su cama? ¿En su casa? ¿Es que no tienen vergüenza? ¿Y ustedes me hacen estas putas preguntas? ¿Que pasa? ¡Chupenme la polla! Eso es lo que pasa. ¿Y usted me llama señora? Joder, !que vergüenza¡ ¡Que vergüenza! ¡Que vergüenza los dos!

La Infanta Doña Isabel...

La Infanta Doña Isabel se perfuma el coño con una dalia, la Infanta Doña Eulalia se lo perfuma con un clavel. Caramba con las infantas, vaya uso que hacen de las plantas...

Podias haber pedido permiso...

-Podías haber pedido permiso...
-Ya lo hice. Y ella me lo dio.

lunes, 7 de mayo de 2007

Al pasar de soltera a casada...

Al pasar de soltera a casada
Necesitas de preparación.
Oyenos porque somos viudas
Y sabemos nuestra obligación.
Es muy duro,
Y por eso yo te lo aseguro,
Que muy pronto,
Que muy pronto lo vas a saber.
El derecho.
El derecho.
El derecho que tiene el marido sobre su mujer.
Al marido después de la boda,
nada, nada le debes negar.
Pues con el en la casa entra toda,
Pero toda su autoridad.
Y aunque llanto ,
Aunque llanto al principio te cueste.
Que el te trate,
Que el te trate con mucha dureza.
Si le sabes seguir la corriente,
Pues al fin bajara la cabeza.
Se hacendosa.
Primorosa.
Dale gusto, siempre cariñosa.
Muevete,
Para que
Lo que pida dispuesto ya esté.
Cuídalo.
malo.
No le digas a nada que no.
Y con estas ligeras nociones
De moral que te damos aquí,
Yu veras como te las compones
Para hacer a tu esposo feliz.
Se hacendosa.
Primorosa.
Dale gusto, siempre cariñosa.
Muevete,
Para que
Lo que pida dispuesto ya esté.
Cuídalo.
malo.
No le digas a nada que no.
¿No?
No.

¿Tú crees que Anita es feliz con Pepe?

-¿Tú crees que Anita es feliz con Pepe?
-¿Tú serias feliz si yo te engañara?
-¿Por que no hablas con ella y tratas de que te cuente, de ayudarla un poco?
- Porque no conseguiría nada, solo hacerla sufrir. A ella ni se le pasa por la cabeza que no es feliz. Ha enterrado todo lo que piensa. Es infeliz pero ni se lo plantea para poder seguir. Todos terminamos así.
-¿Tu también terminaras por enterrar lo que piensas?
-Si. Y tu. Ya hemos empezado. Tu también te has dado cuenta ¿verdad? Estamos casi siempre en silencio porque hemos empezado a esconder lo que pensamos. Antes te decía todo lo que se me pasaba por la cabeza. Ya no, ya se me han quitado las ganas. Lo que voy pensando me lo cuento a mi mismo y luego lo entierro. Poco a poco ni siquiera me lo contare a mi.
-Pero eso quiere decir no ser feliz.
-Quiere decir no ser feliz en absoluto. Le ocurre a mucha gente. Una persona en un momento dado, ya no quiere enfrentarse consigo mismo y se esconde. Porque tiene miedo de no encontrar ya fuerzas para vivir.
-¿Desde cuando te pasa eso?, ¿Desde que nos prometimos? ¿Mientras estábamos en la salita con Antonia, sentías que te traicionabas a ti mismo?
-Si. En eso pensaba allí en la salita. ¿En que si no? Antes, cuando quedábamos en la habitación, siempre tenia ganas de contártelo todo, era maravilloso, la libertad absoluta. Luego esas ganas se me han ido quitando.
-¿Y no volverás a tenerlas?
-Supongo que no, una vez idas ¿como pueden volver?. Antes podía quedar contigo por las tardes, o no. Ahora, a veces he sentido que tenia que quedar contigo sin mas, porque ya había elegido y de una vez por todas debía hacer lo que tu y todos los demás esperabais de mi.
-Esto es horrible.
-¿No sabias que era horrible? Tu también lo sabias y has hecho lo que todos esperaban de ti. Has ido con tu madre a los ebanistas, a los tapiceros, a las tiendas de sabanas... Y mientras lo hacías, ibas enterrando algo, cada vez un poco mas profundo.
-Entonces, ¿por que somos novios? ¿Por que nos casamos?
-Para ser como todos y para hacer lo que todos esperan que hagamos. Antes de todo esto, allí, en la habitación, no se, tu y yo teníamos algo. Era poco, pero con todo era algo, algo nuestro. ¿Quieres que vayamos? He seguido pagando el alquiler. Voy algunas veces, mientras tu estas con tu madre en la modista o en las tiendas de sabanas. Voy allí, descanso un poco, me hago un café. ¿Quieres que vayamos ahora un momento?
-No, por favor.

Hola

-Hola.
-Hola.
-Creí que te habías ido al frente...
-Quiero hablar contigo.
-Muy bien, ya lo se, me porte mal. Lo reconozco. Pero, pero ya estoy mejor. Perdí el control de mis nervios, me ocurre de vez en cuando, pero en seguida se me pasa. Lo siento.
-No te disculpes. No te disculpes, por favor, no he venido aquí para que te disculpes.
-Yo quería, quería pedirte perdón y cenar contigo. He llenado la nevera de cosas y si tu quieres...
-Emm
-Ahh, me consideras un petardo, ¿verdad? Si, ya hablo a lo moderno. Estoy aprendiendo, doy clases todas las mañanas, soy una alumna muy aventajada. También estoy aprendiendo a reír y a hacer comidas no indigestas.
-Cállate. ¿Has terminado? Escucha Kate...
-No por favor, no empieces con escucha Kate, siempre son malas noticias.
-Creo que lo nuestro no puede seguir, Kate.
-¿por que?
-No creo que pueda salir bien, eso es todo.
-Te resulte demasiado fácil...
-¿Tu crees?
-No digo sexualmente. Me refiero a fácil, como todo es siempre para ti.
-¿En serio crees que eres fácil? ¿Comparada con que? ¿Con la guerra de los cien años? Tienes tantas ganas de pelear que no tienes tiempo de entender nada... Contraataques, política, revolución, la causa... Eso esta muy bien, esta muy bien para ti. Adelante, sigue con ello, yo lo admiro.
-Hasta cierto punto.
-Exacto, hasta cierto punto.
-De acuerdo, de acuerdo, no te molestes, lo he entendido, lo he entendido. Yo no encajo en tu mundo, en el fondo, solo es eso, nada mas.
-¿En serio crees que es eso lo que pienso?
-Si, eso es. ¿Quieres vivir sin problemas? Pues anda, anda ve a divertirte con tus amigos. ¿Quieres terminar como un burgués? pues ala, se burgués. Vete, vete, vete. Dios mio, Dios mio... Ya me he calmado Hubble, puedes irte.

Decente

-¿Decente? ¡Oh, Mama! Has podido ver realizada tu ambición. Porque desde luego soy decente. Si, soy una embustera, una ladrona y no se cuantas cosas mas, pero desde luego soy decente.