jueves, 10 de mayo de 2007

¿Así que deseas que vuelva contigo? (Parte 1/3)

-¿Así que, deseas que vuelva contigo?
-Eso es lo que ella cree. Imagina que la necesidad de amar, no se detiene nunca.
-No le falta razón. Me maravilla después de tantos años verte aun como complaciente puente levadizo inclinarte ante todos.
-A mi edad, poco puedo ya complacer.
-¡A tu interminable salud! Bien esposa, ¿que te remuerde la conciencia?
-Acabo de ver a Richard.
-Magnifico muchacho...
-Dice que habéis discutido.
-Lo hacemos siempre.
-Tiene la impresión de que piensas desheredarle.
-Supongo que me arrepentiré, ¿no crees?
-Me tiene sin cuidado. Es mas, ¿me pregunto si me queda algún interés por algo o quizás soy insaciable por costumbre?
-Serias capaz de estar mintiendo horas enteras. ¿De manera que tú codicia esta enmohecida? Fantástico...
-Henry, me siento cansada.
-Pues duerme y sueña conmigo hasta atormentarte. Te auguro una buena pesadilla.
-¡Henry acaba ya!
-Todavía no he empezado Leonor.
-¿Que es lo que deseas?, ¿mi firma aceptando? Está bien, firmaré. ¿Quieres la Aquitania para John? Pues es de John, tuya, de quien quieras.
-¿Y puedo saber a cambio de que?
-De nada, de un poco de tranquilidad, del fin de todo esto. Por amor de Dios, llévame otra vez a Inglaterra, enciérrame y tira la llave. Pero déjame estar sola. Si es preciso te lo juro. Te doy mi palabra... Basta. ¡Basta!
-¿Quieres una almohada?, ¿Un cojín, para descansar los pies? Tus juramentos profanan lo sagrado, tus palabras son maldiciones, tú firma una mentira escrita. ¡Estoy definiéndote querida esposa, préstame atención!
-No comprendo. ¿Como hundidos en el lodo, hemos podido llegar a estas navidades?
-Peldaño a peldaño.

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