-Solo por curiosidad. Simplemente por curiosidad. ¿Como, en nombre de Cristo, podrías perderme? ¿Acaso nos vemos alguna vez? ¿Acaso estoy cerca de ti? ¿Me hallo acaso en alguna parte donde tú estés? ¿Te escribo? ¿Nos enviamos recados?, ¿Sube alguna nave por el Tamesis cargada de obsequios para ti? ¿Alguien te recuerda?
-Yo a ti si.
-No eres parte de mí, no tenemos ningún contacto, ¿Como diablos podrías perderme?
-¿Es que no notas las cadenas?
-Me conoces lo bastante para saber que nada puede detenerme.
-No quiero detenerte. Solo pretendo que te demores. Todos tus enemigos disponen de muy buenos amigos en Roma. Te llevara mucho tiempo.
-¿Y eso que importa? Aun no estoy pudriéndome. Todavía puedo luchar. Tengo años por delante.
-¿Cuantos años? Supón que consigo demorarlo un año, sabes que es posible. Supón que muere el primer hijo que tengáis, como el nuestro, es posible. O supón que, como a nosotros, os nace primero una niña, eso también es posible. ¿Cuantos años crees que tendrás entonces? Dime, ¿Que clase de raquítica, blanda, patosa, apagada, encogida, lechosa y desfallecida línea de herederos apadrinaras?
-Eres muy amable al interesarte...
-Y cuando fallezcas, lo que será de lamentar pero necesario. ¿Que le pasara a la frágil Alais y a su delicado y pequeño príncipe? No creerás que Richard esperará tranquilamente a que tu engendro crezca...
-Tú no permitirás que Richard haga una cosa así.
-¿Por que piensas que no lo permitiré? Yo misma lo empujare a ello.
-No eres tan cruel.
-No sufras, esperaremos a que te mueras para hacerlo.
-Leonor, ¿que es lo que quieres?
-Quiero lo mismo que tu. Un hijo por Rey. Eso es lo que quiero. ¿No creerás que había pensado desaparecer? Un hijo que es mi única esperanza y tu lo quieres apartar y te atreves a llamarme a mi cruel. Durante estos diez años has disfrutado de todo aquello que yo he perdido. Has querido a otra mujer y a pesar de todo me llamas cruel. Henry, te podría arrancar la piel a tiras y hasta Dios llamaría a eso justicia.
-Ten por seguro que moriré pronto. Algún día no podré defenderme y en Westminster gritaran ¡Larga vida para el nuevo Rey! Te lo ruego, deja que sea un hijo mío.
-Te advierto que no conseguirás hacerme llorar.
-No tengo hijos.
-Y yo digo que tienes demasiados hijos. No necesitas más.
-Bien, deséame suerte. Me marcho.
-¿A Roma?
-Allí es donde esta el Papa.
-¡No te atreverás a marcharte!
-Espera unas horas y veras alejarse el trasero de mi caballo... Pronto estaré libre de ti ya puedes contar los días de tu reinado.
-Si vas a Roma nos levantaremos contra ti.
-¿Quienes?
-Richard, Geoffrey, John y Leonor de Aquitania.
-El día en que esos valientes se unan los cerdos nacerán con alas.
-Ese día tal vez esta muy cerca, puede ser mañana. Piénsalo, les has dado una causa común. Nuevos hijos. Si te marchas del país lo perderás.
-También a todos vosotros.
-Incluso Philip se unirá a nosotros.
-Si, ese si.
-¿Que hay entonces de tu viaje a Roma? ¿Eh, Henry? Te tengo atrapado. Atrapado.
-¿Me llevo mil hombres armados o quizás resulte ostentoso?
-Sigue fingiendo.
-Ah, infeliz. Has calculado mal. Has vuelto a precipitarte.
-¿De veras? ¿Por que?
-Debiste mentir. Dejarme marchar confiado. Hubiera dejado sueltos a tus tres niños y entonces se habrían podido revelar contra mi...
-¿No se te habrá ocurrido encerrar a tus hijos?
-¿Y por que no?, Demonio.
-No te atreverás...
-¿Por que no? Que se queden aquí durante un tiempo.
-Te lo prohibo.
-Ella lo prohibe.
-¿Sabes si tu padre tuvo que ver conmigo?
-Sin duda vas a decirme que si.
-¿Te disgustaría saberlo?
-Llevare mil hombres conmigo. A pesar de tus artimañas no podrás evitar que me vaya.
-No me abandones Henry. Seria mi fin. Haré cualquier cosa para que no te vayas.
-Ahora parece que hablas en serio.
-Haré lo que me pidas...
-No tengo nada que pedirte desde hace años, Leonor.
-Inténtalo. Ponme a prueba.
-No existe nada.
-A propósito de mis relaciones con tu padre...
-Si, quiero pedirte algo. ¡Muérete!
-Tú morirás antes que yo. Voy a estar presente cuando ocurra para ver tu cara de miedo ante la muerte.
-Oh, pobre Leonor... ¡Si solo hubieras mentido!
-¡Claro que mentí! Cuando dije que no era verdad lo de tu padre.
-Insiste en ello, eres incansable.
-Aun estando contigo pensaba en el. Siempre pensaba en el.
-El día que consigas lastimarme gritare.
-Henry, he llegado a engañarte mas veces a ti que a Luís.
-¿Crees que me importa?
-Si me abandonas te matare.
-Inténtalo.
-Quise con locura a tu padre. No puedes imaginar como le quise.
-Eso no ocurrió.
-Aun recuerdo su cuerpo, ¿quieres que te lo describa?
-Leonor, ¡ojala te pudras!
-Sus brazos eran rudos, con cicatrices aquí...
-¡Calla!
-Aun siento sus brazos, los siento. Sus fuertes brazos...
-¡Ahhhhhhhg!
-Aun los recuerdo. Siento sus rudos brazos
-¡Ahhhhhhhg!
-Ahora te he herido en lo más profundo. Es verdad Henry. Tu estabas en el aposento de al lado mientras yo estaba con el...
¿Y que familia no tiene miserias que ocultar? Tengo frío. No siento nada. Nada en absoluto. ¿No podemos volver a empezar? ¿Verdad Henry?
viernes, 11 de mayo de 2007
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario