viernes, 11 de mayo de 2007

¿Así que deseas que vuelva contigo? (Parte 2/3)

-¿Que es lo que me ocurrirá ahora?
-Es insaciable tu curiosidad aun estando abatida.
-Si quieres saber mis planes puedes preguntarme.
-Conquista la China, saquea Roma o haz lo que te plazca. No lograras despertar mi interés. Pero deja que ceda mis tierras a John con una firma e iré a acostarme.
-No, eres demasiado generosa. Me es imposible aceptar.
-Vamos Henry. Lo firmare con sangre o con lo que tú prefieras pero acabemos con todo esto.
-No es necesario. Te aseguro que tu firma no me hace falta para nada.
-¿Lo aseguras de veras?
-¡Santo Dios! ¡Que gran placer poder seguir atormentándote!
-¿No deseas que entregue a John todas mis provincias?
-Pierdes el tiempo.
-No te soporto cuando te muestras estúpido.
-Lo se perfectamente.
-No quieres a Richard, ni tampoco a John.
-Al fin lo has comprendido.
-Esta bien. Destrózame. A ver, dímelo. ¿Que es lo que quieres?
-Otra esposa.
-De modo...De modo que quieres la anulación. Bien, pero ¿querrá el Papa concederla? ¿Tú crees?
-El Papa me debe su pontificado. No creo que vaya a negarme eso.
-Tu nueva esposa será Alais... ¿Por que?
-Será una esposa joven, un esposa que me dará hijos.
-Delicioso. Eso es algo, que nunca se me hubiera ocurrido pensar que te hiciera ninguna falta.
-Deseo un hijo.
-Podrías poblar las provincias tan solo con las campesinas que te han dado hijos. Son innumerables, ¿eres capaz de contar los bastardos?
-¡Todos mis hijos son bastardos!
-¿Estas realmente decidido?
-Con todo el dolor de mi corazón...
-Tus hijos son parte de ti mismo.
-Lo mismo que las verrugas y me las hago quitar.
-Son frutos nuestros, son nuestros hijos.
-Lo se, lo se. Pero contémplalos. Geoffrey, ¡vaya obra maestra! No es de carne y hueso. Es un ingenio, una rueda mecánica. Y John, ¿su última traición ha sido idea tuya? Lo he sorprendido mintiendo y he dicho que era un niño. Le he pillado con engaños y he dicho que es joven. Le he visto robar y pegar a sus sirvientes y no es ningún niño, ese es el hombre que nosotros hemos creado...
-No debes relacionar a John conmigo. Es lo que tu has hecho de el.
-Y Richard el tuyo, ¿como pudiste enviarle a tratar con Philip?
-Estaba cansada, quería meditar y eran amigos...
-Leonor, el era el mejor. Y desde pequeño tu le mimaste sin concederme a mi una oportunidad.
-Tú no la buscaste jamás.
-¿Como puedes saberlo? Tú te lo llevaste. Podías soportar estar separada de mi pero no de tu hijo.
-No podía hacer otra cosa. Me ví obligada a ello.
-Me echaste de tu cama por Richard.
-Después que tu me echaras a mi por Rosamunda.
-No fue así de sencillo. No quiero que creas que fue así de sencillo.
-Yo te adoraba.
-Nunca.
-Aun te adoro.
-De todas tus mentiras esa es la más terrible.
-Lo se, por eso la estuve guardando hasta ahora. ¡Oh! Henry, hemos corrompido cuanto hemos tocado.
-No se puede negar que eso si lo hemos conseguido. ¿Te acuerdas cuando nos conocimos?
-Hasta de la hora y del color de tus zapatos.
-El sol me impedía contemplarte bien.
-Estaba lloviendo, pero eso no importa.
-Hablamos muy poco, creo recordar.
-Casi nada.
-Jamás había visto tanta belleza. Me acerque y la acaricie. ¿No se donde hallé el valor para hacerlo?
-En mis ojos.
-Te quería.
-Desechada la anulación...
-¿Que?
-Que no habrá anulación...
-¿De veras lo crees?
-Temo que tendrás que pasar sin ella.
-Bueno, solo era un capricho.
-Eso me tranquiliza, no quiero perderte.

No hay comentarios: